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Tres visiones de una obra maestra

Os presentamos tres trabajos realizados por alumnos de Bachillerato sobre la novel La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela. Una muestra de creatividad y originalidad que ayuda a conocer nuestra literatura desde otra perspectiva.





Cuentos en familia

Las familias de la Escuela Infantil del centro, colaboran en una actividad educativa dentro del aula. Vuelven a ser niños y a creer en los cuentos.


Tres formas de leer un clásico

Os presentamos tres trabajos realizados por alumnos de 1º de Bachillerato sobre la obra de teatro clásico Fuenteovejuna, de Lope de Vega. Una muestra de creatividad y originalidad que ayuda a conocer nuestra literatura desde otra perspectiva.
El primer trabajo ha sido realizado por las alumnas Paula Feo y Catalina García, el segundo por Sofía Lozano y Carolina López y el tercero por Beatriz Crespo y Celia García.

 




Relato ganador 1er Ciclo Primaria



LA CABAÑA DE LA COLINA

Érase una vez un niño llamado Miguel que vivía en el campo con su amigo Nicolás. Era primavera, el sol brillaba y el canto de los pájaros se escuchaba sin parar.
De repente, una niebla intensa oscureció el cielo. Los niños no sabían lo que estaba pasando y uno de ellos preguntó:
-¿Y tú quién eres?
La niebla contestó:
-Soy la contaminación y he venido para quedarme.
Miguel no podía creer lo que estaba oyendo y se abrazó a Nicolás para susurrarle al oído lo que pensaba hacer. Pensó en un plan para librarse de ella. Tenía que conseguir que la contaminación lo siguiera hasta la cabaña que había en lo alto de la colina, y encerrarla allí para siempre.
Entonces Miguel le dijo a Nicolás:
-Me ha enseñado mi abuela un juego nuevo, pero necesitamos ser tres para poder jugar.
La contaminación que escuchaba atenta les dijo:
-¿Puedo yo jugar con vosotros?
Los niños asintieron y entonces Miguel dijo:
-El juego es dentro de la cabaña que está encima de la colina.
-¡Pues vayamos entonces!- dijo Nicolás.
Sin más, partieron los tres hacia la colina canturreando por el camino.
Cuando llegaron a la cabaña, Miguel cogió la llave que escondía debajo del felpudo y la introdujo en la cerradura. Cuando ya estaban dentro los tres, se cerró la puerta de golpe.
Miguel le dijo a la contaminación que cerrara los ojos y contara hasta diez, así empezaba el juego.
Mientras contaba uno, dos, tres,... Miguel y Nicolás salieron silenciosamente de la cabaña, cerraron la puerta con la llave y al bajar la colina tiraron la llave al río.
Miraron al cielo y vieron como el sol volvía a brillar. Los pájaros seguían cantando y Miguel le dijo a Nicolás:
-Juntos logramos descubrir que con la amistad y la unidad se consigue un mundo mejor.

                          
Marcos Santín Getino      2ºB

Relato ganador 2º Ciclo Primaria



AYER SOÑÉ QUE ERA MI HERMANO
Ayer soñé que era mi hermano, apenas recuerdo el sueño pero ya estoy cansado de todos sus privilegios y  que se le trate mejor que a mí, yo siempre tengo que hacer las tareas y él se libra y, aunque tenemos prohibido subir al desván, esta noche subiré y abriré el baúl en el que está guardada la piedra de los deseos, nuestra piedra de los deseos. Es una piedra negra que mis padres trajeron de un viaje, la llaman pangea y la cogeré para pedirle que por un día sea mi hermano y comprobar de una vez por todas lo fácil que es su vida.

No eran las doce de la noche cuando la casa ya estaba en silencio, subí por las escaleras y abrí con cuidado la trampilla, era el momento más difícil de mi aventura ya que al abrirse hacía mucho ruido, las tablas del suelo chirriaban a mi paso, pero conseguí llegar al baúl sin problemas. Una vez que tenía la piedra de los deseos en mis manos le pedí con todas mis fuerzas que mañana al despertar fuera mi hermano, bajé y me metí en mi cama como siempre.
A la mañana siguiente, al despertarme, observé que el pijama me quedaba grande y comprendí que mi deseo se había hecho realidad. Corrí rápidamente para verme en el espejo y comprobé que era él, era Gonzalo. Por fin podría disfrutar de un día sin obligaciones, y mientras pensaba lo fácil que sería ser mi hermano empezaba un nuevo día, bajamos a desayunar y mientras uno ayudaba a mamá haciendo las camas, el otro preparaba los desayunos con nuestro padre, y durante el día junto a mi hermano descubrí que él también tiene sus obligaciones, mientras yo hacía parte del trabajo, él hacía la otra.
Su gran esfuerzo para hacer las cosas me resultaba agotador y aquellos privilegios que suponía que tenía no existían. Juntos logramos descubrir que es mucho más fácil comprender a una persona cuando se mira desde su punto de vista.
El día pasó rápido y no sentí un trato especial, comprendí las dificultades a las que se enfrenta mi hermano cada día y lo mucho que nos quiere, en especial a mí.
Ahora sé que juntos podremos lograr todo lo que nos proponemos y que siempre nos parece que para el resto es más fácil que para nosotros, que se esfuerzan menos y que cargamos con la mayor parte del trabajo, pero casi siempre estamos equivocados y la mejor manera de comprobarlo es ponernos en el lugar del otro.
Mañana me despertaré siendo yo otra vez, pero algo de él continuará en mi interior

                                                                                              Alejandro y Gonzalo Rodríguez Peláez

Relato ganador 4º ESO



EL ADIÓS DE LA MEMORIA
Y  allí estaba él,  se encontraba sentado sobre un sillón verde oscuro, enfrente de la gran y única ventana de la estancia. Esta iluminaba toda la habitación manchando con pinceladas rojas y naranjas del ocaso que aún se dejaba ver tímidamente.
Mientras observaba cómo el sol se escondía de disimulo, intentaba percibir cualquier atisbo de recuerdo, descubrir por un instante el recoveco donde se refugiaban sus recuerdos y arrebatarlos del olvido.
Se incorporó y comenzó a andar, sin saber a dónde, sin intención de llegar a ningún sitio, tan solo pretendiendo encontrar algo que aún significara algo.
En cuanto salió de la estancia, se percató de inmediato de la presencia de un gran cuadro que desde el primer momento captó toda su atención. El cuadro, de ambiente desolador, representaba la imagen de un niño pequeño, de unos siete años de tez morena y pelo castaño, sus labios eran rojos y pronunciados y sus ojos parecían esconder dolor, un dolor profundo y humano que solo se puede expresar con la mirada esquiva y temerosa de un niño; el fondo negro contrastaba con la camisa azul celeste raída y sucia, sus manos negras y heridas reflejo de lo que parecería una vida mísera.
Qué cruel es la vida, que se ceba con los más débiles, se dijo a sí mismo, mientras un escalofrío se hacía dueño de su cuerpo y apretaba los labios con fuerza.
A pesar de los sentimientos encontrados, decidió no dedicarle más tiempo, pues sabía que esta imagen no aguardaba mayores secretos, por ello prosiguió.
Miró a su alrededor y vio un amplio pasillo que daba paso a varias estancias, las paredes eran color verde muy claro, decoradas con un papel plateado y negro que hacían figuras que parecían no tener concordancia unas con otras, pero que daban un toque de luminosidad y desenfado. Comenzó a andar por el pasillo, y se dio cuenta de que al final de este se encontraba un mueble de color blanco roto, se dirigió a él y lo corroboró , era una pequeña estantería colgada de la pared, en ella había varios libros de temas muy dispares, incluso infantiles.
En una esquina de la estantería vio algo, que le llamó la atención, una fotografía, enmarcada en madera oscura. Casi sin querer la cogió y se dio cuenta de que el marco de madera tenía pequeñas figuras en relieve, la más llamativa tal vez, era la de una flor en la esquina superior derecha que tal vez estuviera tallada a mano.
Pero, no era eso lo que le cautivó, ni era eso por lo que cogió la foto, fue por la mujer de la imagen, era preciosa, su cabello era negro, su tez más bien blanquecina, sus ojos azules parecían infinitos, llevaba puesto un vestido largo de color rosa palo con estampado de pequeñas flores blancas que se desperdigaban por todo el vestido, parecía tan delicada, tan frágil, de repente sintió la necesidad de dar la vuelta al marco, y casi como un movimiento involuntario lo hizo, y para su sorpresa, encontró que alguien había escrito a mano: 1997 Te quiero Jorge.
Y entonces,  sintió cómo de pronto algo le consumía, un sentimiento irrefrenable se apoderaba de él irremediablemente, y en pocos segundos las lágrimas brotaron de sus ojos.
Pero, ¿por qué? ¿por qué lloraba? ¿por qué se sentía extraño en lo que él mismo reconocía como su propia casa? ¿Quién era la mujer de la foto? ¿Sería su amada? La frustración culminó con su desasosiego y en un acto de rabia lanzó la foto contra el suelo, rompiendo el cristal del marco, inmediatamente se agachó pues algo le pareció inusual, cogió un pedazo de cristal roto del suelo y viendo su reflejo en él musitó: Y tú, ¿Quién eres?
Beatriz García Fernández.  4ºESO C

Relato ganador 3º ESO



EL AMANECER DE UNA NOCHE

Su historia comenzó un 25 de marzo como cualquier día, el sol salió y la oscuridad se apagó. El corazón de la ciudad latía como cada mañana, e impulsaba las almas de millones de personas de un lugar a otro a través de sus densas redes hacia un destino aparente. Eran las 7:30, su vida comenzaba sin saber a dónde ir, sin un objetivo, como sucedía cada día.
Sus primeros años los vivió solo, sin nadie en quien apoyarse, de casa en casa, de lugar en lugar; sin pensar en qué le deparará la vida. No se explicaba por qué la vida era tan dura para algunas personas y tan fácil para otras, era un gran dilema.
Cuando tenía unos cuantos años conoció a una persona muy importante para él, sobre todo en su desarrollo personal, fue la primera persona que le sirvió de piedra donde sostenerse en una cascada de odio al mundo que le rodeaba.

Su vida era una gran mentira en la que le gustaba vivir. Su futuro estaba predeterminado desde que vio por primera vez la luz del día.
Un día, sin enterarse, apareció su único motivo de vida, al que se aferro hasta que no pudo más, su amor, le dio un soplo de aire y le ayudó a seguir.
Pero el destino de su amor iba a ser trágico, moriría a temprana edad. Trató de convencerse de que aun vivía, se volvió loco y con esa locura vivió el resto de su vida.
Su vida cambió en una fría noche de invierno, oscura, sin luz de luna. Era su final, pero el inicio de una nueva vida. En ese momento descubrió que por muchas trabas que tengas en la vida vale la pena vivirla, es decir aprendió a vivir. Su locura se apagó, comenzó a pensar con claridad, él no había existido hasta ese momento, era un cuerpo inerte que no le importaba lo que le sucediera.
A partir de esa noche amaneció una nueva persona, llena de objetivos y metas por los que luchar, nunca más estuvo solo las personas que le rodeaban le dieron todo su apoyo.
Se abrió al mundo a través de ayudar a los más necesitados, sin importarle la condición social y fue verdaderamente FELIZ.
La vida hay que compartirla con los demás para que no sea un sufrimiento y merezca la pena vivirla, así juntos logremos alcanzar nuestras metas.

Fernando García González. Nº 8. 3º ESO B